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Nos han enseñado a pensar que las ideologías están estrechamente ligadas a la política y ambas solo generan politiquería barata, por ello es nocivo leerlas y desarrollar actividades influenciadas por ellas. La alternativa a la política barata, dicen, es lo técnico. Mucha gente se limpia diciendo “yo no soy político soy un técnico”.
Para profundizar sobre el “concepto neutral” de la tecnología, referido en el párrafo
anterior, acudimos a una de las conclusiones de Herbert Marcuse (Industrialización y
capitalismo en la obra de Max Weber, 1965) donde afirma “El concepto de razón
técnica es quizás el mismo que ideología. No solo su aplicación, sino que ya la técnica
misma es dominio sobre la naturaleza y sobre los hombres … La técnica es en cada
caso un proyecto histórico-social; en el se proyecta lo que una sociedad y los intereses
en ella dominantes tiene el propósito de hacer con los hombres y con las cosas …
Entonces en base a la conclusión de este eminente miembro de la Escuela de Frankfurt, reconocido mundialmente, podemos discernir que es totalmente falso que ideología y técnica sean conceptos antípodas. Nos enseñaron mal.
Ahora considerando ello, también muchos especialistas han planteado que la ciencia y la tecnología en la sociedad moderna constituyen en sí misma una nueva ideología que esta transformando la sociedad medieval feudal en la sociedad moderna capitalista
industrializante, por ello debemos considerar muy seriamente sacarnos de la cabeza esa idea que la enseñanza y el aprendizaje de la ciencia y la tecnología son solo herramientas neutrales de progreso y desarrollo, la verdad no es así, hemos sido sometidos a un largo proceso de adoctrinamiento ideológico en la universidad.
